Cierto día, Rosy y su hermana mayor, Katy, estaban sentadas bajo su árbol favorito, comiendo crujientes manzanas rojas.
Cronch, cronch, cronch -crujió Rosy.
Monch, monch, monch -mascó Katy.
Crujían y mascaban, y crujiendo y masticando, Rosy y Katy devoraron sus manzanas hasta el corazón.
Repentinamente, ...